jueves, 21 de octubre de 2010

Alejandro Latorre Quintanilla

Poeta chileno nacido en Rancagua en 1961. Profesor de Filosofía y Licenciado en Educación. Miembro del Circulo Literario Fenix de Rancagua, considerado el sucesor de Oscar Castro, ha publicado Palabras Crepusculares (1995), El Luminoso Abismo del Amor (1997), Estaciones de Luna (1998) y El Cantar de los Amantes (Manifiesto de los Amores Imposibles, 2001).



ENAMORADO.

Yo te amo corazón de agua
Soy prisionero de tu cascada de sonrisas.
Tu nombre llueve en mi piel
Como una cadena de flores.
Sólo tú suspendes mi voz en tus suspiros
Y en tu suave tiempo imaginario
Rumorea una bandera de rosas.
La transparencia de tus sueños
Galopa en mi camino de sombras
Yo te amo corazón de agua.


DELIRIO DEL FUEGO.

Quiero besar con fuego los botones rosados de tu pecho,
y acariciar el húmedo corazón de tus labios distintos.
Quiero deslizarme en ti,tibio como una medusa.
Y navegar el mar tibio de tu cuerpo.

Quiero saltar sobre tu piel con la boca abierta
Y morder con lentitud la curvatura de tu rocío de hembra.

Despojarme de todas las ideas y liberar estos miedos ocultos.
Dejar atrás estas palabras hermosas , y hundirme con furia solemne.
Atrapar tus caderas firmes con manos de enredadera.
Y sentir desde mi boca a mi flecha encendida,tu lengua quemante
mordiendo,con intermitencias suaves,mis temblores.

Quiero abrir tu medio día y clavarme en tus ojos nocturnos.
Ser el esclavo que posee a su Ama que ama en silencio.
Abrete,mujer,ábrete a este delirio que sueño.
Ven con tus deseos ocultos y crucifícame.
Muérdeme y sentirás el relámpago que cerrará tus ojos
Abrirá tu boca fresca y calmará tu sed de amazona oculta.
Te daré para el camino,recuerdos que besarán tu voz en los olvidos
Y te daré para tus noches desiertas,caricias nuevas y sueños de fuego.


ANSIAS...

Háblame,corazón de sol
háblame de tu profundidad de siglos
Acógeme y apriétame en la luz de tu cuerpo
bésame los ojos y la frente
desnúdame en tu silencio
y asalta mis caminos desiertos.

Quiero acariciar tu puente
con pasos de medusa
dibujar con mis ojos una golondrina
en el desnudo trébol de tu piel.
Seguirte por los caminos invisibles
hasta topar tus huellas subterráneas.

Y amanecer con lirios en los ojos
el tatuaje de tu boca en mi piel
y la bandera de tu nombre
cubriendo todos mis caminos.